Durante el periodo de guerra entre estados o Sengoku, un ronin llamado Nanashi, que significa "sin nombre", salva a un niño llamado Kotarou y a su perro Tobimaru en un templo abandonado. Kotarou no tiene familia y es perseguido por una misteriosa organización militar de China, por lo que contrata a Nanashi como guardaespaldas. Nanashi, que ha abandonado su nombre junto a su pasado, ha "sellado" su espada debido a un suceso pasado por el que es atormentado en forma de pesadillas. El encargado de perseguir a Kotarou es un hombre llamado Rarou, que pertenece a la organización de origen chino y que esta bajo las ordenes de un anciano llamado Byakuran, aunque, a diferencia de sus compañeros, Rarou no posee un concepto de "Rey" y solo busca luchar contra el más fuerte.
El estudio Bones, artífice de obras tan importantes en el panorama de la animación japonesa como Wolf's rain, Soul Eater o las adaptaciones de Full Metal Alchemist, demostró con Sword of the stranger el porqué de su reputación, volcando en los 100 minutos de duración de la película lo mejor de su estilo, consiguiendo un metraje plagado de entornos que evocan ese pasado del Japón feudal y personajes carismáticos, mereciendo las escenas de lucha una mención aparte. Estas últimas, repletas de acción, cuentan con una sucesión ágil de imágenes que reflejan lo mejor de la épica de espadas, sin que se haya prescindido de elementos menos amables como la sangre o la violencia inherente al combate.
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